"Pedí el baño prestado y me lo negaron por ser Rappi"
Ir al baño no debería ser un lujo. En Colombia, la ley obliga a facilitar el acceso a sanitarios, pero en la práctica miles de personas pasan horas en la calle sin uno. Domiciliarios, vendedores ambulantes y comunidades enteras enfrentan una desigualdad silenciosa que pone en riesgo su salud y su dignidad.
Datos, voces expertas y una pregunta incómoda: ¿por qué seguimos aplazando esta conversación?
En Colombia, los establecimientos abiertos al público tienen la obligación legal de “facilitar” el baño a las personas que lo necesiten.
Pero esta norma no se cumple para miles de domiciliaros y venteros ambulantes que cada día pasan horas en la calle sin acceso a un sanitario.
Esta semana abrimos una conversación con nuestra audiencia sobre el acceso a baños públicos y la desigualdad. Sus respuestas y las voces expertas coinciden: en Colombia se ha pospuesto la discusión sobre el derecho de las personas a ir al baño.
En una ciudad como Bogotá hay solo 2,5 baños públicos habilitados por cada 100.000 personas.
Es una desigualdad estructural, no solo urbana. El trabajo investigativo de @oxfamcolombia, @dejusticia y @elespectador evidencia que en departamentos como La Guajira y Chocó miles de personas se ven obligadas a defecar al aire libre, con graves riesgos para su salud.
Reportería y redacción: @juanduermevela
Diseño: @matildetil
Esta pieza fue realizada por el Estudio Mutante.*
*El Estudio Mutante es una unidad de contenido que trabaja con organizaciones sociales e instituciones educativas para hacer divulgación con propósito.
