Somos el poder popular que se arraiga a la vida

¿Qué hacemos cuando el autoritarismo avanza y amenaza la democracia, los derechos y los pueblos? Susana Muhamad propone empezar por reconocer el poder colectivo que ya existe. En esta columna invita a organizar la resistencia y a compartir conocimientos, capacidades y saberes para demostrar que la resiliencia y las soberanías hídrica, alimentaria y energética también pueden marcar el rumbo del futuro.

Fecha: 2026-07-31

Por: Susana Muhamad González, columnista invitada

Ilustración por:

Angélica Duque Aristizábal (@dame_una_a)

Somos el poder popular que se arraiga a la vida

¿Qué hacemos cuando el autoritarismo avanza y amenaza la democracia, los derechos y los pueblos? Susana Muhamad propone empezar por reconocer el poder colectivo que ya existe. En esta columna invita a organizar la resistencia y a compartir conocimientos, capacidades y saberes para demostrar que la resiliencia y las soberanías hídrica, alimentaria y energética también pueden marcar el rumbo del futuro.

Por: SUSANA MUHAMAD GONZÁLEZ, COLUMNISTA INVITADA

Ilustración por:

Angélica Duque Aristizábal (@dame_una_a)

COMPARTIR ARTÍCULO

No es un momento político como cualquier otro. Es el ascenso mundial de un autoritarismo que responde al capital y su expansión, pero, esta vez, le estorban la democracia, los derechos, los pueblos. Ya no le es útil la democracia liberal como fachada. Ahora, requiere de nuevo la intervención directa para la toma del poder y destruir la democracia desde adentro. 

Sus tácticas se están repitiendo en todo el mundo, y también lo estamos viendo pasar en frente de nuestros ojos, aquí en Colombia. Guardamos la esperanza de que aquí no pasaría, que resistiríamos; que aquí, en el país de la belleza, algo más allá de nosotros no permitiría que pasara. Pasó. 

Creció el movimiento progresista y democrático, se consolidó la derecha radical engullendo a la derecha y al centro. Ellos se radicalizaron y cuentan con el apoyo del capital mundial y el poderío militar. Nosotros ya no somos la minoría que resistió valientemente el extractivismo durante la locomotora minera y petrolera de los presidentes Uribe y Santos, durante 16 años. Nosotros somos, ahora, la mitad del electorado.

El primer paso es reconocer el poder que somos. No es menor. Además de la mitad del electorado, somos una bancada importante en el Congreso. Anclarnos mentalmente, socialmente, organizacionalmente en valores universales que nos arraiguen a la vida, he allí una primera fuerza fundamental. 

Estos valores deben ser incluyentes, convocantes, invitar al otro. A veces, a la ideología política, al interés económico, al poder militar, se le sobrepone una fuerza vital colectiva, un arraigo a esa historia común en un lugar, un sentido de autoprotección de lo que somos y lo que amamos; allí la unión y la organización trasciende fronteras de clase, sociales y políticas. Esa ha sido la potencia de la resiliencia en Colombia, de la supervivencia de la cultura cuando se ha defendido un río como si fuera la madre, cuando se ha defendido una cultura como la vida misma. 

La oposición no se ejerce solo oponiéndose a sus planes contra la vida. Se ejerce afirmando los valores de lo que somos, y disputando la narrativa y el discurso con la realidad de que aquí estamos, existimos y valemos. Ni los ejércitos más poderosos del mundo podrán aniquilar el espíritu humano conectado con la vida. Muchas semillas quedaron guardadas y fueron sembradas, ahora en medio de la amenaza hay que germinar.

Y no hay mejor momento que la emergencia climática que se viene. Paradójicamente la naturaleza también será un actor, y hablará fuerte, porque estamos a punto de sobrepasar todos los límites planetarios. Tampoco es el mismo escenario climático de las últimas dos décadas, estamos entrando en el punto de no-retorno. 

La falta de agua y energía llevará al nuevo gobierno y sus gobiernos locales cómplices a proponer falsas soluciones. Legitimar el fracking, avanzar en mega proyectos como Chingaza 2, sin tomar medidas serias para usar el agua responsablemente y frenar la especulación urbana sobre la sabana de Bogotá, despojar con megaobras como la del Canal del Dique a las comunidades de pescadores y agricultores para acaparar la tierra, poniendo en riesgo el agua potable de Cartagena, entregar a multinacionales el agua de la provincia de Soto Norte y Bucaramanga que será destruída en mega-minería, todo en nombre de la emergencia y el desarrollo. 

Nosotros responderemos disputando no solo la narrativa, si no empoderando la alternativa. Mostrando que es hora de la resiliencia, la soberanía y la autonomía hídrica, alimentaria, energética, que la comunidad unida solidariamente ayudará a que los peores momentos se conviertan en posibilidad de transformación social y comunitaria y usando el mismo estado social de derecho para detenerlos.

Para esto, es tiempo de múltiples procesos de organización incesante, en red, que pongan la defensa de la vida como propósito común. Es el tiempo de construir mucha solidaridad y reconocimiento de los unos a los otros en todos los ámbitos de la sociedad. El individualismo nos hará más vulnerables, los lazos de confianza, solidaridad y comunidad nos hará una fuerza colectiva frente al autoritarismo. 

Es hora de organizarnos y compartir conocimientos, capacidades, saberes. Entre académicos, líderes comunitarios, campesinos, ambientalistas,  empresarios conscientes, jóvenes de los barrios,  estudiantes, artistas y adultos mayores; compartir los saberes populares de nuestra diversidad indígena, mestiza y negra, de las diversidades sexuales y de género, porque la amenaza común es a la vida y la libertad. 

Y, por último, que esa fuerza vital que convierte la resiliencia en resistencia, el disfrute de la vida en arma imposible de derrotar, la solidaridad en ternura, crezca como una ola imparable para ganar desde la fuerza ciudadana que valora la vida, los gobiernos locales en el 2027 y devolverle un poco de dignidad a esta democracia.

SUSANA MUHAMAD GONZÁLEZ, columnista invitada 

Susana es descendiente palestina, politóloga, ambientalista, activista  y política colombiana. Actualmente, es miembro del partido Pacto Histórico. Fue ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible en el gobierno de Gustavo Petro.

Esta columna hace parte de la serie La víspera: 7 ideas para preparar la resistencia que reunirá siete columnas de opinión antes del siete de agosto para deliberar, organizar la mirada colectiva  y ser más que espectadores. Puedes leer todas las que han salido siguiendo este enlace.