Lo absurdo y lo obsceno de la ‘Patria Milagro’

Con el pretexto de garantizar orden y autoridad, la ‘Patria Milagro’ empieza a consolidar un estilo autoritario de gobierno. Pero ese no es el único rasgo que la define. Esta columna explora lo absurdo y lo obsceno como otras constantes de sus decisiones y símbolos.

Fecha: 2026-11-06

Por: Julián Andrés Muñoz Tejada*

Ilustración por:

Angélica Duque Aristizábal

Lo absurdo y lo obsceno de la ‘Patria Milagro’

Con el pretexto de garantizar orden y autoridad, la ‘Patria Milagro’ empieza a consolidar un estilo autoritario de gobierno. Pero ese no es el único rasgo que la define. Esta columna explora lo absurdo y lo obsceno como otras constantes de sus decisiones y símbolos.

Por: JULIÁN ANDRÉS MUÑOZ TEJADA*

Ilustración por:

Angélica Duque Aristizábal

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La seguridad es de nuevo la herramienta para gobernar. Y el miedo es, otra vez, la emoción que prevalece. En el Gobierno que recién inicia, la promesa de seguridad apunta a la protección de élites, a la restricción de derechos y a consolidar narrativas que ven enemigos a combatir por todos lados. La Patria Milagro es la síntesis de lo absurdo de los gestos inanes y lo obsceno de decisiones que, sin ningún pudor, apuntan a privilegiar a quienes ya tienen suficientes privilegios. Propongo una serie de escenas y decisiones para explicarlo. 

Veamos las escenas. En la primera, un presidente camina entre cadáveres como símbolo de una política que reedita el uso de la guerra como estrategia para proveer seguridad. En la segunda, el mismo personaje patrulla junto a miembros de la Fuerza Pública con arma al cinto y radioteléfono. En la tercera, muestra sus “habilidades de tiro con fusil y pistola”. En la cuarta, ya no aparece el protagonista de las primeras tres, pero transcurre con relativa simultaneidad respecto de la tercera. En esta cuarta y última escena el protagonismo lo tiene la destrucción de un ataque con drones en el  municipio de Planadas en el departamento del Tolima.

Sobre las decisiones, selecciono cuatro. Un decreto expedido, dos proyectos de ley y el desmonte de una biblioteca. La primera es el decreto sobre el uso de la fuerza que regula los límites del derecho a la protesta. La segunda, presenta un proyecto de ley estatutaria que establece medidas para combatir el terrorismo. La tercera, anuncia un proyecto de reforma tributaria con modificaciones sobre el impuesto al valor agregado (IVA) y el impuesto de renta, que promete exoneración de impuestos a las personas con mayores ingresos, pero que descarga buena parte de la carga impositiva en los sectores de ingresos medios. Y, la cuarta, el desmonte de la Biblioteca Marco Fidel Suárez.

"En medio de toda esta puesta en escena, se presenta una situación absurda. En su afán por mostrar resultados sobre mejoras en seguridad, el país sufre una ola de violencia con ataques en varios municipios"

Las escenas presentan cronológicamente una secuencia de acontecimientos que nos muestran al protagonista y su obsesión por mostrarse como un hombre fuerte y determinado. Pero esa misma secuencia muestra una falta o ausencia profunda, porque ante la imposibilidad del protagonista para representar lo que un mandatario tendría que significar (unidad nacional, conocimiento del Estado y liderazgo), como dijera Baudrillard, opta por simular un rol que no termina de convencer: el de una especie de sheriff más propio de películas del Lejano Oeste, que de un jefe de Estado.

En medio de toda esta puesta en escena, se presenta una situación absurda. En su afán por mostrar resultados sobre mejoras en seguridad, el país sufre una ola de violencia con ataques en varios municipios, y lo que antes pudo generar admiración en algunos (la exhibición de los cadáveres, el arma de fuego al cinto y las habilidades para su uso), hoy expresa gestos vacíos, y, sobre todo, la incapacidad de un Estado para proteger a su población. El absurdo se concreta en el sinsentido de exhibiciones de fuerza muy ruidosas, pero poco eficaces para combatir al crimen organizado. 

Miremos ahora las decisiones. Las dos primeras, sobre el uso de la fuerza y la restricción de derechos, expresan en buena medida el compromiso de quien prometió un milagro a punta de recortar derechos. Ahí no hay mucha sorpresa. Lo que sí llama la atención es la propuesta de reforma tributaria, que hasta a los partidos de Gobierno les ha parecido regresiva, y que vuelve a proponer gravámenes a productos de la canasta básica, como lo hizo el Gobierno de Iván Duque en 2021. 

"Vemos aquí una obscenidad reeditada, la de ponerle impuestos a la comida: la reforma tributaria de este Gobierno, eufemísticamente llamada 'ley de rescate'"

Vemos aquí una obscenidad reeditada, la de ponerle impuestos a la comida. La reforma tributaria de este Gobierno, eufemísticamente llamada “ley de rescate”, es una de esas propuestas que plantea que los costos para sostener al Estado y a los servicios a cargo de este no los deben asumir quienes más tienen, sino que debe recaer en los sectores y actividades a los que es más fácil gravar.  

La última decisión corresponde al desmonte de una biblioteca que contenía gran parte de la memoria diplomática del Estado colombiano, al parecer, para recuperar una capilla. Se trata de la Biblioteca Marco Fidel Suárez, que se suma a otras decisiones propias de la “batalla cultural” que parece evocar al Leviatán, como lo dibujara Schmitt, con la espada en una mano y el báculo protector en la otra. 

Vemos un cruce entre lo absurdo y lo obsceno en este Gobierno. Por un lado, el sinsentido de una promesa de seguridad volcada a golpear expresiones meramente sintomáticas de las redes de crimen organizado. Porque si algo ha enseñado el combate a este tipo de criminalidad durante las últimas décadas es que los ruidosos operativos y algunas capturas, tienen un impacto que resuena en los titulares pero que es poco eficaz en la desarticulación de estas organizaciones.

Y, por otro lado, la obscenidad de un Gobierno, cuya firmeza parece reducirse a la restricción de derechos y la censura, y cuyas prácticas lo acercan más a un Estado eclesiástico que a un Estado de Derecho.

*Profesor Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia.