Abelardo De La Espriella, sus dos propiedades y su sueño de “ser campesino de tiempo completo”

El candidato de Defensores de la Patria ha manifestado en campaña su gusto por el “monte” y sus anhelos de ser un campesino. Sus dos propiedades, ubicadas en contextos de acumulación y violencia, suman 190 veces más tierra de la que tiene un campesino promedio en Colombia.

Fecha: 2026-05-27

Por: Natalia Duque Vergara

Collage por:

Luisa F. Arango (@holaahumano)

Abelardo De La Espriella, sus dos propiedades y su sueño de “ser campesino de tiempo completo”

El candidato de Defensores de la Patria ha manifestado en campaña su gusto por el “monte” y sus anhelos de ser un campesino. Sus dos propiedades, ubicadas en contextos de acumulación y violencia, suman 190 veces más tierra de la que tiene un campesino promedio en Colombia.

Por: NATALIA DUQUE VERGARA

Collage por:

Luisa F. Arango (@holaahumano)

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Abelardo De La Espriella, uno de los candidatos presidenciales que podría llegar a segunda vuelta, de acuerdo con las últimas encuestas (Invamer, AtlasIntel y CNC), se ha referido a su deseo de “ser campesino” en varias de sus intervenciones públicas. 

La última ocurrió en abril de este año durante una entrevista en el encuentro ‘Las regiones proponen, los candidatos responden’, organizado por varios medios de comunicación como El Tiempo, La FM y Red+ Noticias. 

“Vengo a pagar el servicio militar, porque esto es un servicio militar, y luego me regreso a ser lo que siempre he querido ser, que es campesino”, dijo De La Espriella, refiriéndose a su futuro, en caso de ser electo como presidente. 

Esta afirmación generó sentimientos encontrados en redes sociales. Varios de los comentarios, entre burlas y enojo, cuestionaron la idea, apelando a su relación con personajes como los Nule, protagonistas del escándalo de corrupción del carrusel de la contratación, y Jorge Visbal, condenado por colaborar con las Autodefensas Unidas de Colombia en el departamento de Córdoba. 

Sin embargo, esta no es la primera vez que el candidato manifiesta su deseo de vivir y trabajar en el campo. En varias de sus entrevistas se refiere a su familia como “abogados a los que les gusta el monte” y cuenta anécdotas relacionadas con su vida en la ruralidad. En una entrevista concedida a la Revista Bocas, en la edición de enero y febrero de 2026, aseguró que su sueño era “ser campesino de tiempo completo”. 

En Colombia, la mayoría de campesinos tienen, en promedio, menos de tres hectáreas de tierra, es decir minifundios, de acuerdo con la investigación ‘Fragmentación y Distribución de la Propiedad Rural en Colombia’, publicada por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) en 2024. En contraste, sólo el 0,8 % de predios rurales privados son latifundios, es decir que tienen 200 hectáreas o más. 

Mutante accedió a la información sobre los dos predios rurales que el abogado De La Espriella tiene a su nombre. Ambos están ubicados en la región Caribe, donde las disputas por la tierra cuentan historias de violencia paramilitar, acumulación y resistencias. 

Si bien no encontramos información que demuestre conductas ilegales por parte del candidato, sí es posible identificar nuevos elementos para comprender la relación de De La Espriella con el campo y los campesinos en Colombia, un asunto que a este medio de comunicación le interesa.

Finca Polonia

En el municipio de San Benito Abad, al sur del departamento de Sucre, está ubicada la primera propiedad de Abelardo de la Espriella. Hace parte de la región de La Mojana, un ecosistema especial porque allí se ubica el 9 % del sistema de humedales de todo el país. 

Como se trata de un ecosistema “inundable”, es decir que durante siete meses al año hay extensas zonas que permanecen bajo el agua y durante los meses restantes están secas, las disputas por la tenencia de la tierra son al tiempo por la tenencia de las aguas. 

“Los ricos tienen todas las tierras abarcadas aquí. Cercaron todo y no le dejaron tierra para que el campesino trabajara”, cuenta don Gustavo*, un campesino de 75 años que vive en la región. 

San Benito Abad es el municipio con más cuerpos de agua del país, con complejos cenagosos como el de Caño Palomo y Machado. Durante años, organizaciones como la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc) han documentado la apropiación de los humedales y ciénagas —muchos de ellos considerados baldíos de la nación— por parte de terratenientes que expanden sus fincas. 

La finca de De La Espriella está entre la Ciénaga La Cruz y Ciénaga La Hormiga. Tiene una extensión de 391 hectáreas, 156 veces más que el promedio de los predios privados del departamento de Sucre (el 43% de las propiedades tienen 2,5 hectáreas). También es 5,4 veces más grande que la Unidad Agrícola Familiar (UAF) máxima del departamento (72 hectáreas), es decir la extensión mínima de tierra que se considera necesaria para que una familia campesina pueda vivir dignamente, y que puede variar de un departamento a otro. 

Intervención del mapa: Luisa F. Arango

Algunas fuentes de la zona destacan que la finca del candidato es mucho más grande para el promedio de la zona “porque colina por la parte de atrás con unos humedales y se dice que abarcan parte de esos humedales”. Además de estos testimonios, no existen pruebas concretas que confirmen este dato.

Desde 1964 la finca ha sido propiedad de la familia materna de Abelardo; en 2008 Abelardo de la Espriella Otero y Abelardo de la Espriella Juris, es decir, su papá, compraron el predio por 115 millones de pesos. 

Según el IGAC, hay cinco construcciones: tres viviendas y dos corrales. Fuentes de la zona aseguran que solo han visto ganado bovino y, según un campesino que ha vivido en el municipio durante más de dos décadas, “esas vacas se la pasan en la carretera (entre San Marcos y Majagual) causando accidentes, porque los dueños no arreglan las cercas”.

Este es uno de los conflictos más comunes entre los grandes propietarios y los campesinos de la región, pues el ganado, sobre todo de búfalos, sale a pastar por fuera de las fincas y causa daños en los cultivos. Los campesinos de la zona han denunciado que incluso los búfalos se asientan en las ciénagas, posibilitando la apropiación de “baldíos” y la restricción de estos espacios que antes eran colectivos. 

En abril, su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, manifestó públicamente el apoyo a los bufaleros de La Mojana: “A todos los bufaleros nuestro respaldo. Tengan cuidado (…) este gobierno no los quiere, luego llegará un gobierno que sí los quiera realmente”.

Para los pescadores y pequeños agricultores o ganaderos, los búfalos están relacionados con la degradación de su territorio porque se salen en la noche y dañan los caminos, erosionan las orillas y la orina espanta a los peces. De hecho, Giovannys Medrano, director de Corpomojana, el año pasado le dijo a Mutante que el aumento de búfalos ha afectado ecosistemas como los zapales (tierras húmedas y pantanosas), generando compactación del suelo, destrucción de la vegetación, alterando la calidad del agua y la desecación de humedales.

Lote 3, Nueva Jerusalén

El segundo predio rural del candidato está ubicado en el municipio de Becerril, al oriente del departamento del Cesar, limitando con la Serranía del Perijá ubicada en el estado de Zulia en Venezuela. Es uno de los seis municipios que integran el “corredor minero” del Cesar, por su economía ligada a la extracción de carbón. 

Entre la última década de los noventa y comienzos de los 2000, esta región fue escenario de operaciones del Frente 41 de las Farc-Ep, el Frente de Guerra Norte del ELN y del Frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). 

Sobre todo el ELN fue autor de secuestros, atentados contra infraestructura minera e interceptaciones de camiones. Según el texto La Maldita Tierra, publicado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el accionar paramilitar allí estuvo ligado a intereses económicos de personajes como Jorge Gnecco, propietario de varias empresas (incluyendo una para el transporte de carbón) y Hugues Rodríguez, quien era dueño de miles de hectáreas y socio de empresas mineras en la región. 

Los testimonios de paramilitares desmovilizados y la investigación del CNMH concluyen que, en esta región, hubo una relación directa entre ganaderos, terratenientes, compañías mineras y paramilitares. Estos últimos tuvieron un rol protagónico en la violencia entre 1995 y 2006, cuando predominó su control. 

El predio que actualmente es de De La Espriella fue heredado en 2012 por la familia Rodríguez Fuentes. Uno de los herederos fue Hugues Manuel Rodríguez, también conocido como “comandante Barbie”, así como expuso Vorágine en este reportaje. Barbie fue condenado por concierto para delinquir por sus vínculos con el Bloque Norte de las AUC. 

Barbie también está vinculado al despojo de tierras en el departamento del Cesar, principalmente en los municipios de Chimichagua y Becerril.

El certificado de Tradición y Libertad documenta que en 2013 Abelardo compró el terreno a Martha Lucía Rodríguez, hermana de Hugues. El lote tiene 176 hectáreas y está rodeado de otros predios que son propiedad de la familia. 

Intervención del mapa: Luisa F. Arango

La relación entre el candidato de Defensores de la Patria y la familia del comandante Barbie no se limita a este predio. Entre los accionistas de Dominio De La Espriella, revelados por La Silla Vacía, hay tres empresas cuyo objeto es la ganadería bovina y bufalina. Dos de ellas son: Monte Horeb Group e Invercop. Dos hijos de Barbie (Hugues Rodríguez Pavajeau y María Lucía Rodríguez Pavajea) fueron socios de la primera y su hijastro (Carlos Juan Olivella Pavajeau) es dueño de la segunda. 

Además, Elisa Clara Rodríguez Fuentes, hermana de Barbie y otra de las que aparece como heredera del predio en el Cesar, también es su accionista. 

En 2015 De La Espriella constituyó un Fideicomiso Civil en la propiedad Nueva Jerusalén con Cosenza S.A.S, la otra empresa del abogado que figura dedicada a la ganadería. 

Ambos predios del candidato, el de La Mojana y el del Cesar, suman 567 hectáreas. Y aunque no es un pedazo de tierra despreciable en tamaño, lo que llama la atención es lo que ocurre a su alrededor: la apropiación de ciénagas y humedales, el incremento de los búfalos y el despojo de la violencia paramilitar. 

En Colombia hay campesinos “de tiempo completo” que ya no pueden entrar a una ciénaga porque está cercada, otros que no tienen tierra y otros que, después de haber sido desplazados por los paramilitares, no han podido volver a ella. 

Y sobre ninguno de estos temas se ha referido el candidato que siempre ha querido ser campesino.