Una ruta participativa para el impacto periodístico
Si el periodismo quiere aumentar el nivel de relevancia que tiene para las personas, debe incrementar sus esfuerzos porque aquello que divulga haga la diferencia en sus vidas.
Fecha: 2026-09-30
Por: Sen Maldo
Ilustración por:
Angélica Duque Aristizábal (@dame_una_a)
Una ruta participativa para el impacto periodístico
Si el periodismo quiere aumentar el nivel de relevancia que tiene para las personas, debe incrementar sus esfuerzos porque aquello que divulga haga la diferencia en sus vidas.
Fecha: 2026-09-30
Por: SEN MALDO
Ilustración por:
Angélica Duque Aristizábal (@dame_una_a)
—¿Qué le recomendarías a una mujer que ha sido víctima de violencia sexual y quiere denunciar penalmente?
—Que se prepare.
La pregunta se la hice a Stella Conto en octubre de 2018. Habíamos invitado a la exmagistrada del Consejo de Estado, una importante voz feminista al interior de la rama judicial de Colombia, para conversar sobre el laberinto de revictimizaciones que sufren las denunciantes al interior del sistema penal.
Su respuesta iluminó nuestras decisiones editoriales. A los pocos días, publicamos un manual digital con el título: Antes de denunciar, prepárate, como parte de #HablemosDeLasNiñas, nuestra primera conversación social, en la que escuchamos a más de 100 mujeres víctimas de violencia sexual en la infancia y generamos manuales, guías y directorios con el foco puesto en la prevención y atención de este crimen.
Desde entonces, en Mutante hemos experimentado con la idea de que el periodismo es un proceso de conversación colectiva que prioriza las necesidades informativas del público, construye conocimiento colectivo accionable alrededor de ellas y facilita espacios de interconexión humana que son vitales para estos tiempos de profunda incertidumbre y soledad.
A nuestro método lo llamamos periodismo participativo, y desde hace tres años lo compartimos con periodistas de todo el mundo con el ánimo de seguir perfeccionando una herramienta que busca servir al público y maximizar su impacto.
Precisamente, a mediados de 2026, nos reunimos durante dos meses con las mujeres que hacen parte de Mutua, nuestra comunidad de periodistas y defensoras ambientales, para ensayar formas de aplicar nuestro periodismo participativo como mecanismo para aumentar el impacto de sus investigaciones ambientales.
A este espacio lo llamamos Laboratorio de Periodismo para el Impacto, y nos permitió organizar nuestro método y ponerlo a dialogar con otras iniciativas en el mundo que están buscando recuperar la relación de valor entre los medios y la audiencia, en momentos en que la confianza en el periodismo sigue en descenso, mientras aumenta la evasión de noticias por parte del público.
El resultado es una ruta práctica, basada en ocho preguntas, que ayudan a guiar el diseño de una estrategia de periodismo participativo:
- ¿Qué quieres cuidar?
- ¿Quiénes quieren cuidar lo que tú quieres cuidar?
- ¿Cómo convocar a esas personas?
- ¿Dónde nos encontramos con ellas?
- ¿Qué debemos saber para cuidar eso que queremos cuidar?
- ¿Cómo conseguimos ese saber?
- ¿Cómo transmitimos los hallazgos que obtuvimos?
- ¿Qué podemos lograr con nuestros hallazgos?
1. ¿Qué quieres cuidar?
Por más obvio que nos parezca, a los periodistas no se nos entrena para detectar las necesidades y anhelos de nuestra público. Nos entrenan para olfatear y narrar historias que consideramos de interés general, o incluso historias que nos interesan a nivel personal.
Con menos frecuencia se nos invita a explorar metodologías que nos permitan conocer a nuestra audiencia con el fin de determinar las información que quiere o necesita leer. Como escribió James Carey en los noventa, hemos ejercido un periodismo “que se justifica a sí mismo en nombre del ciudadano, pero en el que el ciudadano no desempeña ningún papel excepto el de audiencia”.
Algunas formas de cómo construir este camino vienen siendo ensayadas en varias redacciones del mundo. El medio Outlier, en Detroit (Michigan), Estados Unidos, nació en 2016 con el propósito de producir información en función de las brechas de información que detectan junto a las comunidades a las que sirven.
Para ello, implementan tácticas como la revisión de los PQRs radicados por los ciudadanos en las oficinas gubernamentales, el análisis del registro de llamadas en las líneas de atención pública, un sistema propio para recibir preguntas a través de mensajes SMS y encuestas periódicas a sus audiencias.
En estas últimas, Outlier se esfuerza por hacer preguntas que realmente les permitan conectar con los retos y anhelos de las personas. Por ejemplo: Piensa en la semana que viene… ¿Qué elemento vital te hace falta hoy para afrontar la semana? Te invitamos a relatarnos tu experiencia con el mayor detalle posible. O: En relación a los próximos meses, ¿cuáles son dos cosas que ves como desafíos que podrían impedir que tú y tu familia prosperen? Comparte todo lo que quieras.
En The Listening Post, un colectivo estadounidense que acompaña medios locales en la misma dirección, promueve preguntas que permitan entender en qué temas cívicos invierte su energía los miembros de su público: a qué reuniones comunitarias han asistido en los últimos meses, cuál es el asunto de su comunidad que más les preocupa, o qué problemas importantes para la comunidad adolecen de información para explicarlos.
La invitación de medios como Outlier y The Listening Post es a que nos convirtamos en “redacciones que escuchan”, como reza el título de una nota informativa sobre Documented, un colectivo que también prioriza la escucha social de las comunidades migrantes de NY, como método para la definición de su línea editorial.
Los anteriores son solo ejemplos que pueden inspirarnos para formular más y mejores preguntas que nos permitan acceder a aquello que nuestros públicos quieren cuidar. Y así, comenzar a indagar participativamente por la información que necesitan para cuidar lo que quieren cuidar.
2. ¿Quiénes quieren cuidar lo que tú quieres cuidar?
El ser humano habita territorios geográficos y territorios conceptuales. Formamos comunidades sobre sitios físicos, pero también en espacios imaginados, constituidos por anhelos, problemas o desafíos compartidos, independientemente del lugar del mundo en que nos encontremos.
Por eso, luego de tener claro aquello qué quiere cuidar nuestro público, debemos dibujar la geografía de ese territorio informativo. Es decir, hacer un mapeo de todos aquellos actores y sujetos que comparten el interés por ese problema, necesidad o anhelo.
Para Mutante siempre ha sido útil la teoría de los públicos interconectados, esbozada por Bill Kovach y Tom Rosenstiel en el libro Los elementos del periodismo. Los autores se inspiran en la teoría de la página diversa, de Dave Burgin, un editor de periódicos que sostenía que ninguna noticia en un diario impreso es leída por más del 15% de los lectores, por lo que un editor de noticias debe publicar artículos “lo suficientemente diversos como para que un lector cualquiera quiera leer al menos uno de ellos”.
La teoría de la página diversa le permite a Kovach y Rosenstiel elaborar tres categorías de públicos:
- Implicado: con un interés directo y personal en el tema del que se habla.
- Interesado: aunque no está directamente implicado, puede sentirse afectado para bien o para mal por el tema en cuestión.
- Indiferente: con dificultad llegará a leer la noticia, a menos de que otros le den argumentos para hacerlo.
Décadas después de publicado este libro, y cuando hoy los periódicos son una especie en vía de extinción, la teoría de los públicos interconectados sigue ayudándonos a trazar estrategias para la delimitación de públicos, basadas en la agrupación de personas implicadas e interesadas alrededor de dolores o anhelos, configurando nuevos territorios informativos.
A la hora de trazar el mapa de un territorio informativo, debemos comenzar por hacer un inventario de todos los individuos y actores directamente implicados en aquello que queremos cuidar. Estos pueden ser personas u organizaciones que participan activamente del asunto problemático, o que producen conocimiento alrededor del mismo.
También resulta importante identificar a aquellas personas que cumplen un rol de divulgación informativa alrededor del tema en cuestión, sean o no periodistas. Estos guías informativos (information stewards), como los acuñó la Teoría de la Infraestructura de la Comunicación, se identifican por ser personas que intencionalmente se esfuerzan por resolver las necesidades de información de las personas.
Press Forward, una organización que busca explorar soluciones a la extinción de los medios locales en Estados Unidos, propuso el año pasado una tipología de guías informativos. Además de los medios y los periodistas tradicionales, son guías informativos diversos tipos de promotores cívicos como las oficinas de comunicación del Estado, los grupos y asociaciones comunitarias, las librerías públicas, etc; líderes catalizadores comunitarios, incluidos pequeños empresarios, vecinos preocupados y vocales, y grupos de voluntarios, entre muchos otros.
Todas estas personas realizan “actos de periodismo”, término acuñado por el profesor Josh Stearns para referirse a los individuos y actores que, sin ser periodistas, cumplen roles informativos en una comunidad determinada.
Son diversos los roles asumidos por los guías informativos. Según la tipología de Press Forward, estos incluyen: facilitar, documentar, comentar, preguntar, amplificar, navegar, empoderar y producir sentido. Todos ellos tienen un contacto cercano con el público implicado y afectado, y por ende pueden hablar con claridad sobre sus necesidades informativas, así como poseen canales directos de comunicación que serán valiosos en etapas más avanzadas del proceso.
Finalmente, para concluir el mapeo de nuestro territorio, tenemos que volver de nuevo la mirada a nuestro público e identificar a todos aquellos que han manifestado resonancia e interés con el tema elegido. Ellos también serán miembros nucleares de nuestra comunidad de conversación.
3. ¿Cómo convocar a quienes quieren cuidar lo que tú quieres cuidar?
El periodismo participativo comprende que el futuro de las organizaciones informativas está transicionando rápidamente hacia una oferta centrada en el sentido de pertenencia. Así lo proyectó en 2025 un grupo de pensamiento global convocado por la organización In/Lab y el italiano Mattia Peretti, fundador de News Alchemists, una iniciativa que promueve un periodismo centrado en las necesidades de los usuarios.
Crear comunidades de conversación alrededor de problemas compartidos es uno de los objetivos centrales de nuestro modelo. Para ello, no basta con mapear los territorios informativos que queremos activar, sino dibujar una estrategia de convocatoria que garantice la llegada de las personas implicadas, interesadas y los guías informativos.
En Mutante invertimos bastante de nuestra energía en estas tareas. Estamos construyendo un sistema integrado de análisis de la participación de nuestro público, que nos permitirá detectar dolores, problemas y anhelos de las personas que interactúan con nosotras independientemente de la plataforma en la que lo hacen, agruparlos por temas recurrentes y comunicarnos de manera directa con cada uno de ellos. Con esto, esperamos fortalecer nuestra capacidad de activar comunidades de conversación que sean relevantes y ajustadas a las necesidades que el público expresa.
Así mismo, utilizamos el mapeo de los territorios informativos que priorizamos para establecer alianzas de difusión de nuestras convocatorias, con el objetivo de llegar al mayor número de personas implicadas posibles.
4. ¿Dónde nos encontramos con quienes quieren cuidar lo que queremos cuidar?
Igual de importante es proyectar y diseñar la infraestructura de encuentro de la comunidad. ¿Nos encontraremos en un espacio físico o digital? ¿Será en un grupo de mensajería corporativo o de código abierto? ¿Cada cuánto nos encontraremos? ¿Qué tipo de prácticas y contenidos ritualizaremos? ¿Por cuánto tiempo vivirá este grupo? ¿Cuál será su destino luego de que finalicemos?
Las respuestas a todos estos interrogantes deben proceder de reflexiones totalmente situadas. No es lo mismo convocar una comunidad de conversación en un municipio amazónico a hacerlo en un barrio de Bogotá.
Tanto la definición de las rutas de convocatoria como la infraestructura del encuentro debe partir de un análisis basado en la evidencia recogida sobre las oportunidades y desafíos que implican las condiciones de vida de aquellos con quienes queremos contactar.
5. ¿Qué debemos saber para cuidar lo que queremos cuidar?
Recapitulemos: hasta ahora hemos detectado y priorizado una necesidad/problema/anhelo latente; hemos mapeado y convocado a los actores y sujetos implicados con este problema, y hemos creado una comunidad de conversación con aquellos que han respondido al llamado.
Ahora es momento de conversar. Y al hacerlo, de abrirnos como periodistas a ejercer el rol de facilitadores.
Basadas en el trabajo del Laboratorio de Periodismo para el Impacto, y en el diálogo interno sobre la experiencia de Mutante, hemos propuesto que la moderación de comunidades se rige por siete principios básicos: hacer explícita la intención que nos convoca, construir colectivamente acuerdos de cuidado, establecer rituales periódicos de encuentro, devolver a la comunidad el conocimiento que se construye, involucrar a los miembros de la comunidad en la moderación, promover la reciprocidad en la comunicación y administrar la energía para evitar el burnout.
En Mutante, nuestras dinámicas de conversación se rigen por un ritual básico de tres fases: Hablar, Comprender y Actuar. En la primera, buscamos que las personas compartan su experiencia personal sobre el tema de conversación; en la segunda, se analiza evidencia y visiones explicativas del fenómeno; en la tercera, discutimos posibles soluciones informativas que puedan contribuir con la solución a dicho desafío.
Durante todo este proceso, el periodista facilitador debe:
- Reportear información de contexto y animar a los miembros de la comunidad de conversación a aportar conocimiento que contribuya a comprender el problema en cuestión.
- Verificar y contrastar la información que llega al espacio.
- Moderar la conversación desde un enfoque multiparcial, es decir, sensible a las desigualdades del espacio y orientado a equilibrar las narrativas dominantes, abriendo espacio a las voces más vulnerables y con visiones alternativas.
- Detectar las necesidades y vacíos de información existentes alrededor del problema/anhelo que los convoca.
Nuestro objetivo como facilitadores es la construcción de un espacio de confianza y escucha en el que exploremos qué tan amplio es el consenso alrededor de los datos y los hechos que conocemos sobre el problema del que queremos conversar, y cuáles son los puntos que nos distancian a la hora de interpretar o enunciar narrativas al respecto.
Construir una “mesa de centro” basada en información que consideramos válida, nos ayuda a diferenciar los hechos de las narrativas. Pero también nos permite ver con más claridad aquello que no sabemos. Es decir, la mesa de centro no sólo es valiosa por aquello que contiene sino por sus bordes y límites. Reconocer aquello que desconocemos, los límites de la evidencia sobre la que sustentamos lo que creemos conocer, resulta tan importante como las pocas certezas con las que usualmente contamos.
6. ¿Cómo conseguimos la información que necesitamos para cuidar lo que queremos cuidar?
El proceso colectivo de detección de necesidades, anhelos y problemas nos permite saber con precisión cuál es la información que necesita nuestro público priorizado para avanzar en la consecución de sus objetivos de cuidado.
En los diagnósticos de brechas informativas de medios como Outlier y Listening Post, esta detección se realiza con preguntas básicas, como por ejemplo: ¿Hay algún tipo de información que creas que podría ayudarte a obtener lo que necesitas? Comparte todo lo que quieras.
En este punto, el periodista participativo continúa ejerciendo la práctica básica de nuestro oficio: la reportería. Para ello, podrá apoyarse en los miembros de la comunidad de conversación, aunque seguramente tendrá que ir mucho más allá: redactar derechos de petición, contactar y contrastar nuevas fuentes, hasta cerciorarse de dónde está la información que se necesita y qué tan accesible puede ser para el público.
De constatar la inexistencia de esos recursos informativos, podrá publicar este hallazgo como parte del proceso investigativo. La noticia de la inexistencia de información vital para que las personas, comunidades y territorios puedan florecer es un asunto de interés público, y tendría que ser divulgado junto a la interpelación a aquellos actores responsables de que exista esta omisión.
7. ¿Cómo transmitimos los hallazgos que obtuvimos para cuidar lo que queremos cuidar?
Hasta este punto, el proceso de periodismo participativo ha sido, ante todo, un proceso privado. El periodista ha facilitado una conversación colectiva y ha conducido reportería que le ofrece claridades sobre aquello que su público quiere cuidar y la información que necesita para ejercer ese cuidado.
Los hallazgos del proceso pueden tener distintas naturalezas. La brecha informativa resuelta puede ser de utilidad para las personas individualmente, para las comunidades a las que pertenecen o para los sistemas que inciden en su vida cotidiana, ya sean estos públicos o privados.
Tener clara esa distinción es importante para trazar una estrategia de difusión que priorice a aquellos públicos que pueden lograr más con la información reporteada. En este punto tendremos que revisar nuestro conocimiento sobre estos públicos: ¿dónde se informan sobre su realidad? ¿Qué medios tradicionales consumen? ¿A qué grupos virtuales pertenecen? ¿Tienen acceso a internet?
Adicionalmente, en Mutante hemos aprendido que cualquier ejercicio de divulgación abre a su vez una nueva conversación. De ahí que sea importante establecer un mecanismo para la recolección y análisis de las reacciones generadas por nuestro contenido, así como el diseño de tácticas de activación participativa que motive a los públicos a seguir contribuyendo con su conocimiento a la conversación.
8. ¿Qué podemos lograr con nuestros hallazgos?
Si el periodismo quiere aumentar el nivel de relevancia que tiene en las vidas de las personas, debe incrementar sus esfuerzos porque aquello que divulga haga la diferencia en sus vidas.
De ahí que el diseño de procesos de construcción informativa que son participativos y conversacionales, deba incluir una pregunta transversal en torno a la utilidad del proceso y los resultados informativos del mismo.
En su modelo de periodismo centrado en el cambio, la paraguaya Jazmín Acuña, cofundadora de El Surti, nos invita a definir con precisión nuestra ambición y enunciar cuál es el escenario de impacto más favorable para la información o historia que tenemos entre manos.
Para proyectar esta ambición, podemos preguntarnos qué tipos de públicos pueden acercarse más a lograr sus objetivos con la información que estamos por divulgar. Esto, a su vez, nos ilumina el plan de difusión, pues tendremos que garantizar que nuestros contenidos lleguen a los ojos de justamente aquellos que le pueden encontrar más utilidad.
Dibujar una estrategia para el impacto periodístico, con modelos como los de Acuña, es también esencial para fortalecer nuestras capacidades de medirlo. Solo trazando objetivos de uso claro, podremos revisar nuestra ambición, regresar a nuestro público y verificar de primera mano si en efecto hemos hecho una diferencia en su vida.
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Experiencias de nuestro laboratorio de periodismo para el impacto |
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1. La periodista independiente Maritza Palma investiga la desigualdad en el campo y el impacto que tiene en las mujeres rurales la baja titularidad en la tenencia de tierras. Durante nuestro laboratorio, Palma trazó una estrategia que le permitió vincular a más de diez organizaciones con enfoque de género y ruralidad a una conversación sobre el impacto diferencial del terremoto del pasado 10 de agosto sobre mujeres campesinas que son afectadas por desigualdades estructurales, incluyendo el no ser poseedoras formales de sus predios. Palma no sólo activó una conversación digital al respecto, sino que elaboró un directorio de organizaciones sociales que acompañan a mujeres campesinas en las zonas de afectación del terremoto. “En las veredas Yarumito y San Isidro, el déficit en la calidad de la vivienda existía antes del terremoto, por lo que con la emergencia su situación empeoró, pero su necesidad de mejora de vivienda era preexistente”, explica. “Esto también se junta a otras necesidades insatisfechas relacionadas con la falta de autonomía económica, ausencia de saneamiento básico, ausencia de luminarias en el espacio público y falta de soberanía alimentaria que vivían antes del terremoto”. El directorio elaborado por la periodista deja sentadas las bases para la constitución de una comunidad de conversación que pueda avanzar en el esclarecimiento de las necesidades informativas y las brechas de información que afectan a estas mujeres, a la hora de avanzar en sus objetivos de formalizar la tenencia de los predios que habitan. |
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2. ¿Qué pueden enseñarnos las fibras y sus contextos sobre cómo responder a la emergencia climática? Con esa pregunta como brújula, la ingeniera biomédica Juliana Hémbuz y la comunicadora Ángela Sofía Mora, conformaron una comunidad de conversación compuesta por artistas, diseñadores, gestores culturales, investigadores y sabedores con experiencia directa en fibra y tejido. Con esta comunidad, Hémbuz y Mora esperan sostener un diálogo de saberes alrededor de la conservación y uso de biomateriales, y la forma en la que estos se ven afectados por el cambio climático. Las conversaciones facilitadas les están permitiendo elaborar productos de comunicación informativos y pedagógicos orientados al cuidado de estos materiales, incluyendo un mapa vivo y sensorial de fibras, y un directorio de comunidad que está comenzando a agregar a las personas que trabajan en este campo en el país. Entre sus descubrimientos, se encuentra la necesidad de promover un relevo generacional, pues según ellas, “las nuevas generaciones no siempre pueden sostenerse de estas prácticas, lo que pone en riesgo su continuidad”. Por ello, el siguiente paso será trazar una estrategia de divulgación de este conocimiento en públicos jóvenes, especialmente universitarios en últimos semestres, recién graduados o interesados en iniciar procesos de diseño en materialidades emergentes. |
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3. La periodista Ana Gabriela Aleman ha investigado las actuaciones de la alcaldía de Yopal alrededor de las rondas hídricas de la ciudad, en especial las de Caño Seco, en donde la administración adelanta obras para la construcción del Parque Lineal, para el cual ha talado numerosos árboles. A través de una serie de derechos de petición, Alemán pudo constatar que la empresa encargada de la obra no ha sembrado ninguno de los 1370 árboles con los que se comprometió para efectuar la compensación ambiental luego del desarrollo de dichas obras. Gracias al laboratorio para el impacto de Mutante, Ana Gabriela complementó su investigación con la creación de una Red De Defensores Verdes de Yopal, a través de un canal de distribución de Whatsapp que hoy cuenta con más de 80 miembros, entre estudiantes, activistas y líderes de acción comunal preocupados por la situación del medio ambiente en la ciudad. Para Gabriela, el periodismo participativo le permitió comprender su trabajo periodístico como un “un proceso de articulación ciudadana”, que se ha visto impulsado por los contenidos de divulgación de su investigación a través de sus canales en redes sociales. “Decenas de personas pidieron activamente sumarse, y eso dio origen a la Red de Defensores Verdes”, explica Alemán, quien ahora se prepara para producir contenidos informativos que mantengan actualizada a la red frente a los procesos de veeduría, contenidos pedagógicos sobre el plan de desarrollo y la ley de ciudades verdes, y acciones participativas que permitan construir un mapa colaborativo con los problemas ambientales por barrio. “Entendí que la audiencia no es receptora pasiva sino parte activa de la investigación. A convocar preguntando, no solo informando; a convertir a la comunidad en fuente y en aliada; y a gestionar un espacio comunitario con propósito y con límites claros”, reflexiona Alemán sobre el resultado de su paso por el laboratorio. |


