No es desastre, es agua

El agua no es el problema. La forma en que nos relacionamos con ella, sí.

En las últimas semanas hemos aprendido que el agua tiene su propio poder: transforma territorios, ecosistemas y también nuestras formas de vida. Pero muchas veces hemos intentado controlarla, secarla o domesticarla.

En este carrusel reunimos algunos puntos para entender esa relación en doble vía.

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Durante las últimas semanas hemos aprendido mucho sobre las aguas.

Que ellas, en sí mismas, no son una catástrofe, ha sido uno de los aprendizajes más importantes.

Pero en cambio, las formas de relacionarnos con ellas y de intervenirlas, en muchos casos, sí se han estado determinadas por la intención de domesticarlas, secarlas o controlarlas.

En su texto ‘Convivir con el agua’, los antropólogos Juana Camacho y Alejandro Camargo aseguran que:”Si ha­blamos del poder como un ejercicio humano, también es importante entender el poder del agua en el sentido más literal: como su capacidad de producir cambios en el ambiente y la sociedad”.

Recogimos cinco claves en este carrusel para reflexionar sobre la doble vía de esta relación.

Reportería y redacción: @policromaticaa

Diseño: @holaahumano