Granizal no fue un capricho de la naturaleza
La historia de Doña Juana, víctima del deslizamiento de Granizal (2025), revela cómo la pobreza, la desigualdad y la ausencia estatal se relacionan con la vulnerabilidad ante los desastres.
En este cómic te mostramos por qué la gestión del riesgo también es una cuestión de justicia social.
Doña Juana murió en el deslizamiento de Granizal, en junio de 2025. Su historia es muestra de que la vulnerabilidad se construye durante años con pobreza, desplazamiento forzado, ausencia estatal, falta de vivienda digna y desigualdades estructurales.
La vulnerabilidad es mucho más que vivir en zona de riesgo de desastres. Como la define la UNGRD, es la fragilidad física, económica, social, ambiental, institucional y política que hace que una comunidad tenga menos posibilidades de resistir, responder y recuperarse cuando ocurre una amenaza.
La investigadora Claudia Coca lo explica con una imagen: es un entramado. Si uno de sus hilos se rompe, todo el tejido se debilita.
En Granizal se rompieron varios hilos al mismo tiempo. La pobreza obligó a miles de familias a asentarse en una zona de riesgo. La ausencia de servicios públicos y de ordenamiento territorial hizo más precarias las viviendas. Las alertas de la comunidad no fueron atendidas. Y muchas personas, como Doña Juana, enfrentaban condiciones que disminuían sus posibilidades de sobrevivir a una emergencia.
La gestión del riesgo consiste también en planificar el territorio y reducir las desigualdades estructurales que hacen que unas vidas estén mucho más expuestas que otras.
Esta pieza la hizo el Estudio Mutante* en alianza con MAGMA | Museo Interactivo del Riesgo – UNGRD (@magma.museo)*
El Estudio Mutante es una unidad de contenido que trabaja para hacer divulgación con propósito.
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