Consejos de juventud: ¿De qué me hablas, viejo? (la apuesta por pasar de las calles a las urnas)

Tras ser protagonistas en el estallido social, los jóvenes podrán ir a las urnas el próximo 5 de diciembre para elegir a pares de su edad en un proceso inédito que tiene luces y sombras. Más de 41.000 candidatos participan por 10.824 curules disponibles. Hay quienes están haciendo campaña mientras otros expresan su escepticismo. ¿Cuántos participarán en las elecciones y cómo responderán a las demandas de la juventud?*

Fecha: 2021-11-29

Por: Karen Parrado Beltrán

Ilustración:

MATILDE SALINAS

Consejos de juventud: ¿De qué me hablas, viejo? (la apuesta por pasar de las calles a las urnas)

Tras ser protagonistas en el estallido social, los jóvenes podrán ir a las urnas el próximo 5 de diciembre para elegir a pares de su edad en un proceso inédito que tiene luces y sombras. Más de 41.000 candidatos participan por 10.824 curules disponibles. Hay quienes están haciendo campaña mientras otros expresan su escepticismo. ¿Cuántos participarán en las elecciones y cómo responderán a las demandas de la juventud?*

Fecha: 2021-11-29

Por: KAREN PARRADO BELTRÁN

Ilustración:

MATILDE SALINAS

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La vez que Dayanna Ulloa se paró frente a la Alcaldía de Tumaco, su pueblo natal al suroccidente del país, y protestó junto a otros 15 líderes estudiantiles y unos 300 estudiantes y docentes, consiguió que uno de los reclamos más constantes de los jóvenes colombianos en las calles este 2021 se hiciera realidad: que la escucharan. “Exigíamos educación de calidad y rendición de cuentas por los recursos económicos que llegaban al municipio para la educación y no se veían”, cuenta.

Ese día de agosto de 2020 llegaron con carteles y arengas a las puertas de la alcaldía. “¡Educación de calidad, ¿dónde está qué no la veo! ¡Y los recursos, se los robaron…!”. Dayana recuerda lo que gritaban ese día y comparte la emoción que sintió: “Lloré de la felicidad”. Nunca se imaginó que “todos esos jóvenes y docentes iban a atender el llamado de unos simples personeros”, los representantes elegidos por voto secreto en los colegios cada año, entre los que estaba ella.

Lograron que la alcaldesa de Tumaco, Emilsen Angulo Guevara, se sentara a hablar con ellos para llegar a acuerdos sobre varios temas, incluido el de volver a la educación presencial porque muchos estudiantes no tienen acceso garantizado y constante a internet.

Dayana, de 18 años, está entre los 41.792 jóvenes candidatos que aspiran a los Consejos Municipales y Locales de Juventud (CMJ), una figura de participación política juvenil creada por el Estado colombiano en 2013 aunque apenas este año se volvió noticia porque serán las primeras elecciones con voto popular para jóvenes. Fue en 1997 que se habló por primera vez de mecanismos de participación específicos para la juventud.

Dayana Ulloa, candidata a los Consejos Municipales de Juventud. Tumaco, Nariño.

Para las votaciones del 5 de diciembre la Registraduría estima un censo electoral de 10,7 millones jóvenes entre los 14 y 28 años. Hay expectativa por el número de jóvenes que finalmente acudirá a las urnas, tomando en cuenta el alto abstencionismo entre ellos. El 55,2 % de los jóvenes creen que la democracia es la mejor forma de gobierno pero no votan y piensan que la democracia va más allá de lo electoral. Además, seis de cada 10 jóvenes dicen no confiar en las instituciones democráticas; solo el 25 % dice confiar en el Congreso.

A pesar de la desconfianza, desde el Estado se ha buscado impulsar políticas para ampliar la participación política de los jóvenes. El antecedente más cercano de los CMJ es la Ley 1622 de 2013, que los creó como un proceso electoral sui generis para jóvenes entre 14 y 28 años y que inicialmente tuvo unas barreras jurídicas que se resolvieron al modificarla en 2018. Después, cuando se fijaron fechas para las elecciones, fueron aplazadas por diversas circunstancias: primero por el covid-19 y luego por pedido de los partidos, organizaciones juveniles y listados independientes, que solicitaron tener más plazo para inscribir sus candidaturas.

La ley del 2013 estipuló los CMJ como una elección popular, es decir, un proceso de las mismas características que las elecciones parlamentarias o presidenciales, pero con un censo electoral propio.

Esa fue su “reingeniería”, explica Martha Lucía Gutiérrez, directora del Observatorio Javeriano de Juventud (OJJ), quien participó en el proceso de discusión previo a la Ley 1622.  “El espíritu de esta Ley Estatutaria de Ciudadanía Juvenil (o Ley 1622 de 2013) fue incluir unas nuevas formas de participación de mayor incidencia y apertura para los y las jóvenes”, dice.

Esta nueva especie de ágora juvenil con voz y voto fue la que el presidente Iván Duque anunció finalmente el 18 de junio de este año. Fue un tanto bajo presión por el fuerte protagonismo de los jóvenes en el estallido social de 2021. “Como fue tan fuerte la presión de los jóvenes este año con los paros, la Primera Línea, con todo lo que ha pasado de abril hasta hoy, pues tuvieron que poner una válvula de escape y agendar la elección de los Consejos de Juventud”, señala la directora del OJJ.

Los CMJ están pensados como mecanismos de participación, concertación, vigilancia y control de la gestión pública y de diálogo con las autoridades para impulsar las agendas territoriales que respondan a los intereses y preocupaciones de los jóvenes.

Cada municipio del país tendrá su Consejo Municipal de Juventud y cada localidad, en el caso de Bogotá, Cartagena, Barranquilla, Buenaventura y Santa Marta, su Consejo Local. El número de consejeros será de 7, 13 o 17, dependiendo de la población de cada lugar. Los elegidos ocuparán su función por cuatro años sin remuneración, lo que ha sido criticado porque será un cargo que requerirá tiempo y dedicación entre una población afectada especialmente por la falta de empleo.

Son las primeras elecciones en el país que establecieron paridad de género entre hombres y mujeres en listas cerradas, con alternancia en los puestos. Habrá cuotas de representación diferenciales: 30 % para candidatos de partidos políticos, 30 % para los de procesos organizativos juveniles  y 40 %  para los de listados independientes. Además, habrá curules adicionales para campesinos, comunidades étnicas y víctimas del conflicto armado.

En 20 municipios del país no hay ningún candidato, según un análisis de datos que hizo Mutante. Son nueve municipios de Amazonas, siete de Guainía, tres de Vaupés, y Belén de Bajirá, en Chocó.

 

YO, CANDIDATO/A/E

Dayana Ulloa, que cursa actualmente grado once, se inscribió como candidata en Tumaco a finales de agosto mediante una lista independiente de 17 candidatos. Cuenta que tuvo que recoger al menos 400 firmas válidas de jóvenes entre 14 y 28 años de ese municipio. Le ha dedicado tiempo a su campaña y forma parte del proceso de formación política de Artemisas, una organización no gubernamental de incidencia política con enfoque de género en alianza con Fescol.

Andris De Ávila Barrios, de 19 años, también se inscribió. Es de Ariguaní, Magdalena, un pueblo pequeño a cuatro horas de Santa Marta. Recogió 200 firmas válidas para integrar una lista independiente de 13 candidatos. Ella participó “activamente en las protestas” de este año. “Me molestaba mucho la reforma tributaria que querían hacer. Me parecía que estaban dando muchos beneficios a los ricos y le estaban dando toda la carga al pobre. ¡Eso era injusto!”, reclama.

Andris comenzó a interesarse en participar en los espacios políticos de su pueblo hace un año, cuando una vecina le pidió ayuda para una actividad del movimiento Fuerza Ciudadana, la colectividad política creada a finales de los años 90 por Carlos Caicedo (actual gobernador del Magdalena) cuando era rector de la Universidad del Magdalena.

Antes de que sus compañeros de Fuerza Ciudadana le propusieran ser candidata para los CMJ, Andris ya había buscado información en internet sobre esos espacios que prometían llevar las voces de los jóvenes a los oídos de alcaldes, gobernadores y hasta del presidente. “Me di cuenta de que los CMJ son la participación y representación que van a tener los jóvenes ante los entes territoriales, y me pareció muy importante”, dice.

Andris De Ávila Barrios, candidata a los Consejos Municipales de Juventud. Ariguaní, Magdalena.

Como el movimiento del que hace parte no tiene personería jurídica –uno de los requisitos indispensables estipulados por la Registraduría para partidos, movimientos políticos y organizaciones juveniles–, Andris se inscribió en una lista independiente. Que la Registraduría pudiera hacerse cargo de las elecciones de los CMJ fue, precisamente, una de las cosas que retrasó ocho años la realización de los Consejos Municipales y Locales de Juventud.

“No sabíamos que eso debía tener una minucia muy grande que exigía la Registraduría”, cuenta la directora del OJJ. “Empezó como un viacrucis y fue comenzar a reformar la ley estatutaria 1622 (2013) por otra ley estatutaria, la 1885 de 2018”, explica. Esta nueva ley dio cuerpo real a las actuales elecciones de los CMJ y dejó lista su operatividad para la convocatoria a las elecciones.

Tres años después, y en medio de una agitación social juvenil sin precedentes, la Registraduría abrió por primera vez en la historia de Colombia las inscripciones para la elección de los CMJ. Ahí fue que Jefferson Bedoya, un abogado de 25 años, se inscribió como candidato en Medellín, por el Partido Liberal, el partido que más candidatos inscritos a los CMJ tiene en el país: 4.197, el 10 % del total de candidatos. El mayor número de listas inscritas corresponde a las de partidos y movimientos políticos, que supera en más del doble a las de independientes y procesos y prácticas organizativas.

La primera experiencia de participación política de Jefferson fue en el colegio público Héctor Abad Gómez, donde fue contralor escolar (2011) y, luego, personero estudiantil (2012). Pero, para participar en las elecciones de los CMJ, decidió unirse a las Juventudes del Partido Liberal porque tanto su colegio como la Universidad de Medellín, donde estudió Derecho, fueron fundadas por liberales. “¡Qué mejor alternativa que hacerlo por los jóvenes y retomar ese proceso de liderazgo que había tenido desde el colegio!”, dice.

Dayana, Andris y Jefferson son una pequeña muestra del universo de jóvenes que aspira a tener un lugar de representación y participación en los CMJ. Los tres son optimistas frente al proceso electoral que viven en sus municipios y están haciendo campaña con unas propuestas concretas: tener mejores oportunidades de educación, escenarios deportivos para practicar atletismo, baloncesto y fútbol; programas culturales para llevar sus talentos al cien por ciento y sistemas de apoyo para sus emprendimientos.

Sin embargo, no todo es optimismo. Las elecciones de los CMJ –que costarán 160 mil millones de pesos, según dijo el registrador Alexander Vega Rocha, en un foro radial– también generan interrogantes: ¿todos los jóvenes en Colombia están enterados de qué son los CMJ? ¿Saben que quedaron automáticamente inscritos para votar en la ciudad donde sacaron su documento de identidad (los que tienen tarjeta) o en su puesto de votación habitual (los que tienen cédula)? ¿Cuántos de ellos confían verdaderamente en los CMJ e irán a votar este 5 de diciembre? ¿Qué tan efectivas han sido las campañas del gobierno para socializar el tema?

 

VASO MEDIO LLENO/MEDIO VACÍO

“La Registraduría se fijó como meta que, al culminar el proceso, todos los municipios del país cuenten con un Consejo Municipal de Juventud”, anunció el registrador Vega Rocha, en una entrevista a finales de octubre. Esa es justamente una de las grandes promesas del gobierno Duque.

Mutante buscó hablar con la Registraduría para aclarar qué tan cerca de la realidad está esta promesa y conocer más sobre la inversión que se está haciendo y el proceso de contratación que se llevó a cabo para la organización de estos comicios electorales, pero hasta la publicación de este reportaje no recibimos respuesta de la oficina de prensa de la entidad. Por ahora, los datos oficiales de la página web de la Registraduría arrojan algunas luces.

En total, 141.736 jóvenes se acercaron a las oficinas de esta entidad en los municipios para inscribir personalmente su documento, porque habían cambiado su dirección de domicilio. Se podría decir que al menos ellos se enteraron de los CMJ y se movilizaron para participar.

El registrador Vega explicó que las inscripciones de los electores tuvieron dos mecanismos. Uno, para los jóvenes entre 14 y 17 años, a quienes la Registraduría ya considera inscritos en el lugar donde se expidió su tarjeta de identidad. Otro, para los jóvenes entre 18 y 28 años, que podrán votar en su puesto de votación habitual, pues la entidad presume que han inscrito su documento para alguna elección previa de alcaldías, congreso o presidenciales.

Martha Lucía Gutiérrez, del Observatorio de la Javeriana, señala una clave para acercarse y analizar las elecciones a los CMJ: que “a los jóvenes aún no ha habido quien pueda caracterizarles su comportamiento electoral”. Una visión que se complementa con lo que dice el informe Juventudes colombianas 2021, preocupaciones, intereses y creencias: el 74 % no apoya la idea de que los políticos tienen en cuenta sus ideas.

“Los jóvenes pidieron esto [los CMJ]”, dice Juan Raúl Escobar,  autor del segundo capítulo del informe, que habla sobre la participación y la confianza de los jóvenes colombianos en diferentes espacios políticos y sociales. “Ahora, si va funcionar o no, va a depender mucho de la voluntad política de los gobiernos. De eso depende su real impacto y poder”, subraya.

Mientras tanto, Martha Lucía observa otro factor importante para el éxito de los CMJ y es la formación política de los jóvenes, para que eso también haga más fuertes sus voces en espacios de participación. “La población juvenil es muy diversa y hay muchos jóvenes que ni se enteran ni les interesan asuntos relacionados con la participación. Son realmente los jóvenes que están muy involucrados, tanto en partidos políticos, como en movimientos sociales, a quienes sí les interesa tener una incidencia política”, explica.

Las dos cosas podrían ser fundamentales a la hora de leer la (alta o baja) participación de los jóvenes en las votaciones de los CMJ. Solo el 5 de diciembre sabremos cuántos jóvenes llegaron a votar a las 20.000 mesas de votación y si habrá sido suficiente la difusión y pedagogía hecha por las autoridades.

 

¿INFOCANDIDATOS TE HA MANDADO UNA SOLICITUD DE AMISTAD?

El mismo mes de la protesta en la que participaron Dayana y sus compañeros en Tumaco, el presidente Duque presentó la aplicación Infocandidatos (Joven elige joven) , una “red social” desarrollada por Buró Parlamentario, una iniciativa mexicana dedicada a temas electorales. De acuerdo al anuncio presidencial, la aplicación sería de descarga gratuita y funcionaría integrada a los paquetes comerciales de datos móviles, es decir, no consumiría datos.

“Esta plataforma permite que lo que detone la participación electoral no sea cuánta plata tenga la lista. No es si esta lista tiene más plata que la otra y entonces hace más publicidad, anuncia más. No. En esta plataforma todas las listas van a poder anunciar igual sus propuestas”, dijo el presidente.

Pero el real alcance de la aplicación no está claro y todavía existen desigualdades en las campañas. “Yo sí instalé la aplicación, la probé, pero digamos que no voy a llegar a otras personas por ese medio. En Tumaco, como tenemos problemas de conectividad, las personas no se van a informar a través de esa aplicación”, dice Dayana. Ella ha optado por hacer campaña por sus propios medios, igual que Andris, en Ariguaní. 

Hacen actividades con carteleras, transmisiones en vivo en Facebook, vídeos para Instagram. Hacen lo que pueden. “Todavía es la hora que yo no la he podido utilizar [Infocandidatos] porque me falla cuando estoy ingresando”, dice Andris.

Jefferson, que está inscrito por una lista de un partido político, cuenta otro escenario. Además de hacer campaña por redes sociales tiene materiales de propaganda tradicional que el partido le ha financiado a su lista. Cuenta con afiches, volantes y “adicionalmente, en las principales ciudades, el partido dio valla [publicitaria]. A nosotros nos dieron una valla en la Avenida 33 [Medellín]”.

Jefferson Bedoya, candidato a los Consejos Municipales de Juventud. Medellín, Antioquia.

En contraste, jóvenes de otras partes del país, que están inscritos por listas independientes o por procesos organizativos juveniles, todavía no saben bien qué son los CMJ, cómo funcionan las votaciones y no están haciendo campaña de ningún tipo. Es el caso de dos jóvenes menores de edad, candidatos de un municipio del departamento del Meta.

“Yo no sabía. Me dijeron que si quería ser consejero juvenil, que estaban buscando cuatro muchachos para representar el grupo LGBT y yo dije que sí, porque he escuchado que eso es bueno. Pero yo sé muy poco de qué se trata”, dice uno de ellos. Y añade: “Me tramó el tema porque con los LGBT hay mucha discriminación y no es justo. Todos somos diferentes y merecemos respeto”.

Todos los jóvenes con quienes hablamos tienen claros los temas que les preocupan. “Lo que sucede es que hay un tabú en el tema de los jóvenes en la política”, dice Andris. “Pero los jóvenes en realidad sabemos lo que queremos. Entonces, realmente estamos moviendo agendas importantes en los territorios”, agrega.

Después de una gira nacional del registrador Vega, del lanzamiento de Infocandidatos, de propaganda de difusión en la radio y en los sitios web de medios nacionales con notas patrocinadas con el slogan “Joven elige joven”, las elecciones de los CMJ se insertan en un momento de movidas políticas de cara a las elecciones presidenciales del 2022, en las que los jóvenes también serán claves. Aunque se han hecho esfuerzos, el mensaje no ha llegado a todos.

“Me decía un grupo de estudiantes: ‘¡Hasta ahora me entero de los consejos de juventud!’”, dice Martha Lucía Gutiérrez, del Observatorio de la Universidad Javeriana. “Ay, no, no fregués, que le han hecho mucha propaganda por la radio”, cuenta que les decía. Y le respondían que ‘no habían oído y que entonces las inscripciones ya se habían terminado’”, dice un poco decepcionada.

Jóvenes y participación política son dos fuerzas de altísima potencia que podrían encontrarse en los Consejos de Juventud y desencadenar un proceso nacional inédito en el que los jóvenes puedan, al fin, poner sus agendas ante quienes han decidido sobre ellos, pero a sus espaldas. Esa es la promesa de los CMJ.

Aunque algunos no pueden dejar de verlos con sospecha, como Mauricio Colmenares, estudiante de 22 años de Ciencia Política, que vive en Yopal, Casanare, y que participó en el Paro Nacional.

“Me parece una vergüenza que lo que entienda el Estado como participación política sea prepararse para una contienda electoral, como si la política se redujera a eso”, dice.

—Si no son los CMJ, entonces, ¿cuál debería ser el espacio de participación de los jóvenes?, le pregunto.

—Ese espacio está en las calles, así les duela. Ese espacio se da en las universidades públicas, dice con determinación.

El tiempo y los jóvenes lo dirán.